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11/5/2012 - RMG - Condiciones para concretar el tema del CG27
Foto del artículo -RMG – CONDICIONES PARA CONCRETAR EL TEMA DEL CG27

(ANS – Roma) – Para poder concretar más fácilmente el tema y alcanzar el objetivo del Capítulo General 27 – Testigos de la radicalidad evangélica – El Rector Mayor indica en su última Carta circular (ACG413) algunas condiciones para iniciar procesos, que ayuden a la conversión de mentalidad y realizar el cambio de algunas estructuras.

Procesos que hay que poner en marcha
El CG27 se propone el objetivo de ayudar a cada hermano y comunidad a vivir fielmente el proyecto apostólico de Don Bosco, esto es, continuar reforzando nuestra identidad carismática.

Esto nos permitirá hacer visible, creíble y fecunda nuestra vocación consagrada salesiana; en particular nos dará la posibilidad de proponer con convicción a los jóvenes la vida salesiana, como un proyecto de vida que vale la pena asumir, y hacer así fecunda vocacionalmente nuestra presencia.

De estos objetivos nacen algunos procesos que hay que privilegiar, que son como los caminos fundamentales que debemos recorrer para facilitar la consecución de los objetivos.

El primer proceso  se refiere al modo de vivir hoy nuestra vocación consagrada salesiana en la gracia de unidad y en el gozo, como testimonio de la radicalidad evangélica y de nuestra expresión típica del trabajo y de la templanza.

El segundo proceso se refiere al conocimiento de Don Bosco, que es necesario profundizar continuamente y convertirlo en motivo inspirador de nuestra vida espiritual y actividad pastoral, tanto personal como comunitariamente.

El tercer proceso se refiere a la referencia vital, personal y comunitaria a las Constituciones, que es el proyecto apostólico de Don Bosco y constituye nuestra identidad carismática, que hay que vivir con fidelidad y gozo vocacional.

Mentalidad que hay que convertir
Aquí tenemos que volver a señalar aquellas actitudes ya descritas en los desafíos institucionales y personales que hay que cambiar, tanto en la vivencia de la vocación como en la realización de la misión.

Ante todo hay que prestar una atención a la cultura y a las culturas  de manera que se cree una mentalidad común que sepa aprovechar las oportunidades que ofrecen los retos culturales, en particular con referencia a la postmodernidad, a la inculturación y a la interculturalidad, a la secularización.

Además hay que profundizar los desafíos eclesiales, de manera que se encuentren los caminos para responder a las exigencias de la nueva evangelización, a la renovación de la vida consagrada, a la superación del relativismo.

Hay que cuidar también el crecimiento de la cultura de la Congregación, especialmente en referencia a las exigencias formativas de un serio discernimiento vocacional y de un eficaz acompañamiento personal, a la comunicación de criterios compartidos sobre nuestra acción pastoral, a la formación de líderes de hermanos, jóvenes y seglares.

Finalmente, hay una mentalidad que convertir en el campo personal, con el fin de favorecer la superación de las formas y de los estilos de individualismo, de profundizar la identidad de la vida consagrada, de adquirir una madurez afectiva, sexual y emocional.

Estructuras que hay que cambiar
Hay también algunas estructuras que se deben cambiar. Se refieren a nuestro modo de vivir y de organizarnos para alcanzar el objetivo fundamental del CG27, es decir, para que podamos vivir real y plenamente el proyecto apostólico de Don Bosco.

Ante todo hay que cambiar el estilo y la organización de la vida de la comunidad; ésta tiene que ser robustecida, garantizando su consistencia cuantitativa y cualitativa, la equilibrada relación entre comunidad y obra, la simplificación de la complejidad de las obras, la redefinición de los papeles, el replanteamiento de las presencias.

Además hay que cambiar el modo de presencia y de ejercicio del cargo del director de la comunidad; se debe asegurar la calidad de los directores, procurando para todos los hermanos, ya desde la formación inicial, la preparación para el liderazgo, cualificando a los directores para el cumplimiento de la tarea de acompañamiento, ayudándolos a animar y motivar la comunidad religiosa y la comunidad educativa pastoral, asegurándoles la ayuda necesaria para que puedan desempeñar sus obligaciones fundamentales.

Finalmente hay que cambiar el modo de gestionar los recursos de las personas; se debe reforzar la implicación y la valoración carismática de los recursos, buscando nuevas fuerzas, haciendo crecer el sentido de Familia salesiana, favoreciendo la corresponsabilidad de los seglares, asegurando el desarrollo carismático de la presencia en el territorio.

(ACG 413 – traducción no oficial, a cargo de la redacción)

Publicado el 11/05/2012

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