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24/5/2010 - Beatísimo Padre,

Beatísimo Padre,

Reciba con bondad el saludo afectuoso y devoto del sucesor de don Bosco que, en estos días, se encuentra reunido con más de noventa Obispos y Cardenales salesianos en aquella que, para todos nosotros, es considerada la cuna del carisma: Turín – Valdoco. Ayer celebramos la Eucaristía contemplando la Sábana Santa Icona del sufrimiento de Jesús Crucificado y al mismo tiempo Icona de la luz del Resucitado. Hoy estamos reunidos con su Eminencia el cardenal Bertone, Secretario de estado, para celebrar la solemnidad de Pentecostés en Castelnuovo, en el Templo de Don Bosco, que su santidad, decidió elevarla al título de Basílica Menor.    

He decidido Beatísimo Padre, invitar a todos nuestros hermanos Cardenales, Arzobispos y Obispos a este momento de encuentro sobre el ejemplo de cuanto hicieron mis amados predecesores Don Viganó en el año 1988 y Don Juan Edmundo  Vecchi en el año  2001.

Los motivos de esta fraterna asamblea son, el 150° aniversario de nuestra Congregación Salesiana, el centenario de la muerte del primer Sucesor Don Bosco, el Beato Miguel Rúa y el 125° aniversario de la ordenación Episcopal del primer obispo salesiano, Monseñor Juan Cagliero, que viene después a ser elevado a la dignidad cardenalicia. Es un momento para reflexionar sobre la realidad de la pastoral juvenil, interrogándonos como vaya hoy inculturado y propuesto el evangelio en los diversos contextos mundiales. Es un momento, también, para escuchar la experiencia pastoral de hermanos que, elevados a la dignidad episcopal, llevan en el corazón, como Salesianos, la identidad de pastores con una atención preferencial por el mundo juvenil.


El motivo principal de esta carta, Beatísimo padre, es manifestar a su Santidad el afecto, la cercanía, la plena disponibilidad que Don Bosco nos ha enseñado a vivir, desde los primeros tiempos de su experiencia carismática, en las confrontaciones con el Santo Padre y toda la Iglesia. Hoy los Obispos Salesianos son 119. Algunos de ellos al servicio de la Iglesia en los Dicasterios Vaticanos. La mayor parte tienen un rol pastoral como guías de las iglesias locales esparcidas por todo el mundo. Obispos empeñados en todos los continentes, de los lugares más remotos, como las Islas salomón, la Tierra del Fuego, la región de Assan en India, Tailandia, Congo, Etiopía o la Selva Amazónica hasta las históricas diócesis Europa como Rotterdam, Gent, Victoria, Salisburgo, Linz. Muchos de nuestros obispos están trabajando en frentes misioneros. Algunos de ellos son responsables de Vicariatos Apostólicos.

Beatísimo Padre, quiero hacer sentir nuestra cercanía en esta hora difícil de la Iglesia. Con su Santidad compartimos las preocupaciones del momento presente, pidiendo al Señor de purificar nuestra vida y de purificar la Iglesia para poder ser dignos anunciadores del Evangelio, sobre todo a los jóvenes, a los pobres, a los últimos, a aquellos que todavía no conocen la Buena Nueva. 

En segundo lugar, Santidad, queremos  asegurarle de querer cultivar en la Congregación y en la persona de nuestros hermanos Obispos, una profunda renovación espiritual. Creemos que el camino de Santidad es un objetivo que va continuamente renovado en nuestros corazones. Ser conscientes plenamente de la llamada, a ser ramas vivas de la verdadera vida que es Jesús, dejándonos podar por la Palabra y el amor del Padre para ser, en Jesús, siempre más fecundos, permitiendo al Espíritu manifestarse plenamente en nuestra vida con la riqueza de sus frutos.  

Queremos agradecerle, Beatísimo Padre, por su ministerio iluminante que nos empuja a vivir la esperanza, a retomar la riqueza del amor cristiano y hacerlo vivo con el testimonio en el tejido de la historia de hoy.

El tercer motivo, como Hijos de Don Bosco es asegurarle a su Santidad la preocupación por los jóvenes de hoy, que frecuentemente aparecen como “ovejas sin pastor”. Compartimos la necesidad, indicada por su Santidad, de hacernos cargo de modo preferencial de “la emergencia educativa”. En un mundo que teniendo miles preocupaciones buscamos hacernos el compromiso de defender los derechos de la persona, ser apóstoles de los jóvenes, custodiando el derecho al conocimiento de todo aquello que es  “noble, justo, puro, honorable, digno de alabanza”. Queremos hacer posible conocer un camino de maduración humana, afectiva y espiritual que este orientado a los grandes valores contenidos en el evangelio.

Queremos garantizarles el derecho de conocer a Jesús el Cristo y la propuesta de su vida en plenitud. Queremos presentarles una experiencia de iglesia que sea al mismo tiempo verdad y gozo.  Queremos hacerles descubrir la felicidad de donarse a dios, totalmente, a través de la vida consagrada o la vida sacerdotal.

Beatísimo Padre, mientras aseguramos una oración constante por el sucesor de Pedro, le pedimos bendiga nuestra amada Congregación y, de modo especial, nuestros hermanos Cardenales y Obispos, que quieren ser simplemente siervos del Pueblo de Dios, operarios de la Viña del Señor, buscadores apasionados del Reino. 

Le manifestamos todo nuestro afecto, nuestra fe en el Señor Crucificado y Resucitado, le aseguramos nuevamente nuestro trabajo apostólico.

El Espíritu, en esta solemnidad de Pentecostés, pueda llenar su corazón y el nuestro con el fuego de la pasión apostólica  que don Bosco manifestaba con su lema “Da mihi animas cetera tolle”. María Madre de la Iglesia y ayuda de los Cristianos sea para todos Madre, Maestra y Guía.

Con gran afecto y filial obediencia.


Turín, 24 de mayo de 2010

 


Don Pascual Chávez Villanueva
Rector Mayor de los Salesianos de don Bosco

DIREZIONE GENERALE OPERE DON BOSCO
Via della Pisana 1111 – 00163 Roma

El Rector Mayor

Protocolo n° 10/0442

 

 

 

 


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A Sua Santità Rev.ma
Papa Benedetto XVI
Città del Vaticano