Eduquemos con el corazón de Don Bosco, para desarrollar íntegramente la vida de los jóvenes sobre todo de los más pobres y necesitados, promoviendo sus derechos. Video-comentario sobre el Aguinaldo 2008 del Rector Mayor Las palabras del santo Evangelio que nos dan a conocer que el divino Salvador ha venido del cielo a la tierra para reunir a todos los hijos de Dios, dispersos en las distintas partes de la tierra, me parece que se pueden aplicar literalmente a la juventud de nuestros días. Esta porción, la más delicada y la más preciosa de la humanidad, sobre las cuales se fundamentan las esperanzas de un futuro feliz, no es, por sí misma, de condición perversa. Estos jóvenes tienen verdaderamente necesidad de una mano bienhechora que cuide de ellos, les eduque, les guíe hacia la virtud, y les aleje del vicio. La dificultad está en encontrar la manera de juntarles, poderles hablar y educarles en la moral. Esta fue la misión del Hijo de Dios; y esto, solamente, puede hacer santa su religión. ¡Ésta fue una profunda convicción que guió a Don Bosco! Prestaba atención a todos los aspectos de la vida de sus jóvenes, descubriendo sus necesidades más urgentes, e intuyendo las más recónditas. Precisamente para tomar en consideración este patrimonio he querido proponer para el 2008 un Aguinaldo sobre el tema de la educación. Eduquemos con el corazón de Don Bosco, para desarrollar íntegramente la vida de los jóvenes sobre todo de los más pobres y necesitados, promoviendo sus derechos También este año el Aguinaldo es continuidad de los anteriores. La vida es el gran don que Dios, “amante de la vida”, nos ha encomendado como una semilla, que tiene necesidad de “caer en tierra buena”, en la que pueda germinar y dar fruto; ¡este terreno es la familia! Es un Aguinaldo pensado precisamente para vosotros, queridos amigos, en cuanto educadores y educadoras, que os sentís como Jesús: "consagrados y enviados por el Espíritu de Señor para evangelizar", librar de la esclavitud, devolver la vista y ofrecer un año de gracia a aquellos a los cuales nuestra labor educativa se dirige. El Aguinaldo que don Pascual Chávez ha querido entregar la Familia Salesiana para el 2008 es una llamada a recuperar, renovar y hacer operativa la gran herencia que Don Bosco nos ha dejado: su pedagogía centrada en el respeto por el muchacho, en su grandeza y en su fragilidad, y en su dignidad de hijo de Dios. Tres son los núcleos temáticos del Aguinaldo de este año: La pedagogía salesiana y el Sistema Preventivo, patrimonio que hay que conocer y poner en práctica; Una nueva educación para el desarrollo integral de los jóvenes; La educación y promoción de los derechos humanos, en particular de los de los menores. Educar a los jóvenes, según Don Bosco, significa acompañar y seguir su proceso de crecimiento como un buen agricultor cultiva el terreno y cuida de las plantas que aquí crecen. Clip temático Educar con el corazón de Don Bosco A Don Bosco le gustaba decir: “La educación es cosa del corazón, y solamente Dios es su dueño", y Don Bosco, se sentía llamado a ser "hombre de corazón" para sus jóvenes. Un amor, caracterizado por la prevención, que se convierten para él en una cualidad intrínseca, y una modalidad de su propuesta educativa. Los consejos que daba a sus clérigos, o a todos aquellos que le pedían información sobre su sistema, son de una gran sencillez, todos caracterizados por la "amabilidad", expresión de la caridad evangélica. La atención al muchacho, a cada uno de los muchachos, se concretizaba con "la asistencia", es decir el "saber hablar a su corazón", ofrecerle un buen clima de familia donde pueda crecer sereno, y, sobre todo, un educador con un sentido profundo de la paternidad. El lugar de conocimiento de muchacho era, para don Bosco, el patio, ambiente en el que el muchacho se expresa espontáneamente. Todavía hoy las obras que se refieren a Don Bosco conservan las características que él dio a los ambientes de Valdocco. Ambientes que buscan responder a las necesidades de los jóvenes con un programa concreto y potencialmente integral: enseñanza, alojamiento, educación para el trabajo y tiempo libre. El secreto no está en preparar instalaciones, sino en perpetuar un clima que coloca a la joven y a la joven en su propio ambiente de tal forma que favorezca el desarrollo y las posibilidades humanas y espirituales que llevan dentro. Aquí los educadores salesianos estaban llamados a vivir su tarea no como un mero papel profesional, sino como una auténtica vocación que viene de Dios. Vocación, que precisamente por su misma naturaleza, debe ser puesta en práctica buscando, de manera especial, a aquellos muchachos que, por las circunstancias de la vida o por las lógicas enrevesadas de algunas culturas integrantes, quedan privados de oportunidades para el futuro y también de amor. El educador debe buscar y crear nuevos "espacios" para poderse encontrar con los muchachos y los jóvenes, partiendo desde ellos, como hacía Don Bosco. Por un desarrollo Integral de los Jóvenes Para asumir hoy la vocación de Don Bosco es necesario, como Familia Salesiana, hacer propias algunas opciones como: confiar en la educación compartidamente, comenzar nuevamente por los últimos, pensar en una nueva educación que tenga en cuenta la maduración de la fe de los jóvenes. Hoy existe, por parte de la sociedad y de las mismas instituciones estatales, una mayor confianza respecto a la educación de tal forma que es uno de los temas de debate social. La Iglesia no se queda atrás y conjuga esta tensión con su principal función: la evangelización. Don Bosco y la Familia Salesiana se insertan en esta línea dando preferencia a aquellas situaciones donde la diferencia entre aspiraciones y posibilidades es muy grande; colocándose en aquellas realidades donde es fácil encontrar a los más necesitados, sobre todo allí donde la educación está amenazada por conflictos políticos, diferencias económicas, carencia de servicios, tanto en los países en vía de desarrollo como en los así llamados avanzados. Hay que pensar en una nueva educación capaz de ayudar a cada uno a convertirse totalmente en personas logrando que emerja la conciencia, el desarrollo de la inteligencia y la comprensión del propio destino. Y precisamente aquí comienzan a emerger los problemas y se diversifican los distintos conceptos de educación. El desarrollo tecnológico, los problemas sociales, la perspectiva del "tener" que prevalece sobre la del "ser" y la diversificación de la educación y de la información son algunas de las causas que amenazan una buena propuesta educativa. La calidad de la vida ya no está ligada a los valores absolutos, sino a la posibilidad de modificar los propios principios de referencia. Los jóvenes de hoy viven en un mundo donde hay gran confusión entre el bien y el mal. No hay ninguna autoridad visible capaz de proponerse con autoridad y llevar a aceptar una visión común del mundo y de la vida humana. El impulso que los jóvenes han tenido siempre por la búsqueda de su propia identidad, hoy se siente amenazado por la complejidad de la sociedad y de las culturas. La libertad, siempre invocada, coloca a los jóvenes ante decisiones de responsabilidad que no siempre están prontos y dispuestos a asumir. De esta forma, los jóvenes se mueven en un mundo confundido entre la búsqueda del propio provecho, que conduce al subjetivismo en todos los campos, y la apertura a los demás como impulso de solidaridad. Y la Fe... ¡no está exenta de este contraste! Como en la parábola del sembrador, hay una minoría que profundiza y gusta la experiencia de la vida cristiana. Una parte que después de haber oído el anuncio se aleja sin añoranza; Y una parte, que a pesar de darse cuenta de la necesidad de la búsqueda religiosa, se contenta con respuestas superficiales y sincréticas. Y hasta las mismas verdades de fe se convierten en una opinión personal,... y subjetiva. ¿Cuál es el papel de la Familia Salesiana en esta situación? Hoy se están multiplicando las figuras de los educadores formales e informales; pero son los muchachos y los jóvenes que, permitiendo el acceso a su corazón y a su inteligencia, "eligen" a sus educadores. Este es nuestro reto: tener una oferta educativa creíble, ser sus testigos auténticos y capaces de comunicarla. Para hacer todo esto es necesario retornar a los jóvenes con más calidad. Es “salesiano” quien tiene un conocimiento vital de los jóvenes. Nuestra fidelidad tiene que ponerse en contacto con los "núcleos" de la cultura de hoy, con aquellos grandes retos que exigen seriedad de análisis y adecuada capacidad de intervención. Hay necesidad de ofrecer a los jóvenes no sólo instalaciones, sino sobre todo “lugares vitales” según el modelo del oratorio de Valdocco. Precisamente como el que Don Bosco logró crear en este lugar. Es necesario, como Familia Salesiana, relanzar el valor del "honrado ciudadano y buen cristiano" de Don Bosco que expresa la necesidad de una educación para el protagonismo social y político, y de una promoción de las políticas favorables a los jóvenes, sin olvidar que esto pasa por el descubrimiento de la vocación a la vida en Cristo. A través de la Promoción de los Derechos Humanos El tercer núcleo temático presente en el Aguinaldo 2008 es la promoción de los derechos humanos, en particular los de los menores. Recordando el consejo que Don Bosco dejó a los primeros misioneros – “tened un cuidado especial de los enfermos, de los niños, de los ancianos y de los pobres, y lograréis la bendición de Dios y el beneplácito de la gente"– Don Pascual Chávez indica a la Familia Salesiana la educación a los derechos humanos, en particular a los derechos de los menores, como camino privilegiado para realizar, en los distintos contextos, el compromiso por la prevención, por el desarrollo humano integral, por la construcción de un mundo más igualitario, más justo, y más sano". El lenguaje de los derechos humanos hace posible el diálogo y la inserción de la pedagogía salesiana en las distintas culturas del mundo. Por desgracia la violación de los derechos humanos está en el orden del día y es evidente que los medios y los sistemas de prevención existentes no son suficientes para eliminarles. Es tarea de la Familia Salesiana, siguiendo las enseñanzas de la Iglesia, promover y defender los derechos humanos a partir de una antropología que abarca a la persona humana en todas sus dimensiones. Ante un panorama tan triste de las plagas del mundo juvenil, los Salesianos “somos parte de los jóvenes, porque – como Don Bosco – tenemos confianza en ellos, en su voluntad de aprender, de estudiar, de salir de la pobreza, y de construirse su propio futuro. Estamos del lado de los jóvenes, porque creemos en el valor de la persona, en la posibilidad de un mundo distinto, y, sobre todo, en el gran valor del compromiso educativo". ¡Apostamos por los jóvenes! Globalicemos el compromiso por la educación y preparemos, de esta forma, un futuro mejor para todo el mundo. La riqueza del método educativo heredado de Don Bosco es el bien conocido Sistema Preventivo que don Chávez, en su comentario al Aguinaldo 2008, propone nuevamente releyéndolo a la luz de los derechos humanos indicando objetivos, contenidos y metodología. Para poner en práctica el Sistema Preventivo hoy, el Rector Mayor exhorta a la Familia Salesiana a renovar dos aptitudes: trabajar conjunta y comunitaria, típica de la experiencia salesiana, trabajar con intencionalidad pastoral que, insertándose en el camino de la Iglesia, vaya al encuentro de los jóvenes para guiarles hacía la Fe. Este año no quiero entregaros una fábula o un relato metafórico, sino la semilla misma que Dios colocó en el corazón de Don Bosco y que orientó toda su persona y toda su vida: El sueño de los 9 años. Con aquellos años tuve un sueño que quedó profundamente grabado en mi mente para toda la vida. En el sueño, me pareció encontrarme cerca de casa, en un terreno muy espacioso, donde estaba reunida una muchedumbre de chiquillos que se divertían. Algunos reían, otros jugaban, no pocos blasfemaban. Al oír las blasfemias, me lancé inmediatamente en medio de ellos, usando los puños y las palabras para hacerlos callar. En aquel momento apareció un hombre venerando, de aspecto varonil y noblemente vestido. Un blanco manto le cubría todo el cuerpo, pero su rostro era tan luminoso que no podía fijar la mirada en él. Me llamó por mi nombre y me mandó ponerme a la cabeza de los muchachos, añadiendo estas palabras: -No con golpes, sino con la mansedumbre y con la caridad deberás ganarte a estos tus amigos. Ponte ahora mismo, pues, a instruirlos sobre la fealdad del pecado y la belleza de la virtud. Aturdido y espantado, repliqué que yo era un niño pobre e ignorante, incapaz de hablar de religión a aquellos muchachos; quienes, cesando en ese momento sus riñas, alborotos y blasfemias, se recogieron todos en torno al que hablaba. Sin saber casi lo que me decía, añadí: -¿Quién sois vos, que me mandáis una cosa imposible? -Precisamente porque tales cosas te parecen imposibles, debes hacerlas posibles con la obediencia y la adquisición de la ciencia. -¿En dónde y con qué medios podré adquirir la ciencia? -Yo te daré la maestra bajo cuya disciplina podrás llegar a ser sabio, y sin la cual toda sabiduría se convierte en necedad. -Pero, ¿quién sois vos que me habláis de esta manera? -Yo soy el hijo de aquella a quien tu madre te enseñó a saludar tres veces al día. -Mi madre me dice que, sin su permiso, no me junte con los que no conozco. Por tanto, decidme vuestro nombre. -El nombre, pregúntaselo a mi Madre. En ese momento, junto a Él, vi a una mujer de aspecto majestuoso, vestida con un manto que resplandecía por todas partes, como si cada punto del mismo fuera una estrella muy refulgente. Contemplándome cada vez más desconcertado en mis preguntas y respuestas, hizo señas para que me acercara a Ella y, tomándome bondadosamente de la mano, me dijo: -Mira. Al mirar, me di cuenta de que aquellos chicos habían escapado y, en su lugar, observé una multitud de cabritos, perros, gatos, osos y otros muchos animales. -He aquí tu campo, he aquí donde tienes que trabajar. Hazte humilde, fuerte, robusto; y cuanto veas que ocurre ahora con estos animales, lo deberás hacer tú con mis hijos. Volví entonces la mirada y, en vez de animales feroces, aparecieron otros tantos mansos corderos que, saltando y balando, corrían todos alrededor como si festejaran al hombre aquel y a la señora. En tal instante, siempre en sueños, me eché a llorar y rogué al hombre me hablase de forma que pudiera comprender, pues no sabía qué quería explicarme. Entonces Ella me puso la mano sobre la cabeza, diciéndome: -A su tiempo lo comprenderás todo. Dicho lo cual, un ruido me despertó. Quedé aturdido. Sentía las manos molidas por los puñetazos que había dado y dolorida la cara por las bofetadas recibidas. Después, el personaje, aquella mujer, las cosas dichas y las cosas escuchadas ocuparon de tal modo mi mente que ya no pude conciliar el sueño durante la noche. Sabemos que al despertarse Juanito contó el sueño a sus familiares suscitando la hilaridad y la desconfianza de sus hermanos y de su abuela. Solamente su madre, mamá Margarita, intuyó la visión del futuro. Para esto os encomiendo a María, a fin de que os ayude a cada uno de vosotros a continuar en estos tiempos el sueño de Don Bosco: Ver a los jóvenes felices hoy y en la eternidad. ¡Esta es la tarea de la educación salesiana!