«Señor, queremos ver a Jesús». A imitación de Don Rúa, Como discípulos auténticos y apóstoles apasionados llevemos el Evangelio a los jóvenes Video comentario al Aguinaldo 2010 del Rector Mayor Clip: Los discípulos de Emaús La evangelización ha requerido, desde el inicio, el testimonio de hombres y mujeres nuevos, renacidos por el Espíritu, comprometidos seriamente en la conservación de la creación, la justicia, la solidaridad y la hermandad entre los pueblos. Son varias las circunstancias que están en la base del Aguinaldo: La carta enviada por el papa Benedicto XVI, en ocasión de la apertura del Capítulo General 26, indicaba a los Salesianos, la evangelización, como fundamental y prioritaria frontera de misión. El centenario de la muerte de don Rúa, primer sucesor de Don Bosco, nos recuerda la importancia de ser fiel al maestro y, al mismo tiempo, creativos y atentos a las nuevas exigencias. Para nosotros, como Familia Salesiana, evangelizar quiere decir aceptar el desafío de ayudar a los jóvenes a mirar a los otros y a la realidad que los circunda según la perspectiva de Cristo. Los últimos elementos inspiradores del Aguinaldo 2010 son los estímulos que nos llegan de la Iglesia con las recientes celebraciones del año paulino y el Sínodo sobre la Palabra. Encontrar a Jesús Evangelizar quiere decir, proponer a todos el vivir la existencia humana como la ha vivido Jesús. Es decir, el anuncio de Jesucristo y de su Evangelio, tiene que estimular a la conversión, favorecer la acogida de la fe y la inserción en la Iglesia. Evangelizar quiere decir, insertar en el cotidiano una levadura que emane una energía tal que cambie la mentalidad y el corazón de las personas y, a través de ellas, las estructuras sociales Cada cristiano, en virtud del Bautismo recibido, está llamado a ser evangelizador, un discípulo que acoge cordialmente la Palabra de Dios y un apóstol que la transmite con alegría. Juan, en su Evangelio, nos cuenta un interesante episodio. Después de haber descrito la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, el evangelista relata el deseo de algunos griegos de querer verlo. Felipe habla con Andrés y, juntos, van a decirle a Jesús. En este momento Jesús comprende que su hora ha llegado. Sin los dos discípulos, los griegos no habrían podido manifestar el deseo de ver al Señor; sin ellos Jesús no habría sabido que había llegado el momento de su glorificación. Para evangelizar, se necesita también hoy, de quien logre descubrir en el corazón de la gente, en sus alegrías y en sus miedos, un deseo no siempre expresado de encontrar a Jesús. La evangelización de los jóvenes tiene que partir desde las situaciones concretas en las cuales ellos se encuentran, con una atención particular a la propia cultura. A menudo los valores de la subjetividad y de la auto-referencialidad los llevan a agruparse entre coetáneos y a alejarse del mundo de los adultos. Escuchar el grito, explícito o implícito, de quien quiere ver a Jesús significa acercarse a aquellos espacios y a aquellos temas donde los jóvenes se encuentran como en casa y ayudarlos a comprender que entre los deseos más auténticos de vida y de felicidad está escondida la pregunta del sentido y la búsqueda de Dios. Ser discípulos y apóstoles Hace falta precisar que para hacer ver a Jesús a los jóvenes es necesario conocerlo, vivir con él, ser de los suyos. En otras palabras, no se puede ser testigos y apóstoles de Jesús, si primero no se es discípulo suyo. El apóstol es un llamado! Felipe, Andrés y los otros del primer grupo apostólico fueron llamados por Jesús, uno a uno, por nombre, elegidos entre una multitud. Quien ha sido invitado a estar con Jesús y a predicar en su nombre no pertenece al grupo de quienes lo buscan; forma parte de los que ya lo han encontrado y han decidido quedarse con Él. Don Chávez, en el comentario al Aguinaldo 2010, precisa que el evangelizador está llamado a vivir con profundidad la cercanía con el Señor, es decir ser su discípulo! La misión esta precedida por la fidelidad personal de la intimidad con el maestro. Sólo el discípulo que vive con Jesús puede facilitar el acceso a él por parte de quién lo desea. Los jóvenes tienen una urgente necesidad de encontrar discípulos, testigos de Cristo. Sólo un discípulo auténtico puede ser un apóstol creíble! El año dedicado a San Pablo ha recordado al mundo cristiano que antes del evangelio anunciado a todos, viene la experiencia del encuentro con el Resucitado. Pablo logró predicar el evangelio de Dios, y de un modo nuevo, porque le fue revelado el resucitado en las calles de Damasco. De esta profunda experiencia interior nació su programa de vida y su proyecto pastoral expresado en las afirmaciones: "Para mí vivir es Cristo" y "Ay de mí si no evangelizo". Mostrar Jesús a los jóvenes El mundo juvenil se presenta para la Familia Salesiana como un variado campo de misión habitado por nuevos dioses, caracterizados por formas de vida y modelos culturales en rápida evolución, donde los nuevos lenguajes a menudo impiden el encuentro con las tradiciones. Allí es necesario hacer resonar el primer anuncio del Evangelio. Existen jóvenes para los cuales en su imaginario, la idea de un Dios personal ha casi desaparecido. Los interrogantes más importantes de la vida quedan a menudo silenciados entre los pliegues de la conciencia. En este contexto, más comparable a una plaza que a una iglesia, surge la pregunta sobre cuándo y cómo hablar de Dios, y hacia cuál imagen de él orientar experiencias y mensajes. En los textos evangélicos los pasajes que relatan el encuentro de algunos personajes con Jesús están caracterizados por rasgos comunes, como la iniciativa de Jesús, el deseo de escucharlo, de entablar amistad con él y, finalmente, un cambio de vida. Pero en el relato de los dos discípulos de Emaús, existe dentro, un preciso itinerario de evangelización, en el cual se describe la meta, el método y el porqué se evangeliza. La meta de la evangelización Leyendo el pasaje de San Lucas emerge que la meta de la evangelización es el encuentro con Cristo en la Iglesia. Redescubrir la comunidad y, encontrarse en la Iglesia, lugar para vivir la fe común, es la lógica consecuencia del encuentro personal con el Resucitado Hay, en cambio, algunos obstáculos: • El primero, es la desinformación. Hoy hablando poco de Jesús se trata de hacerlo desaparecer de la cultura, de la organización social, de la conciencia personal. • El segundo obstáculo, es la visión subjetivista de Jesús que, privado de su real historicidad, se vuelve cada vez más un Cristo a nuestra medida. • Reducir a Jesús como uno entre otros maestros del espíritu o fundadores de religiones, en un pretendido diálogo intereligioso, es el tercer obstáculo. • Un último impedimento está constituido por los mismos cristianos, cuando consideran tan conocido a Cristo, al punto de creer que no tenga ya nada nuevo que decir. El relato lucano de los discípulos de Emaús dice que si el Resucitado no hubiera hecho comunidad con ellos durante el viaje y en la mesa, ellos no habrían llegado a descubrirlo vivo, ni habrían recuperado el deseo de volver a Jerusalén. Ayudar a los jóvenes a corregir la imagen deformada o a recuperar la separación de la Iglesia, descubriéndola como la comunidad de personas y el lugar en el cual se vive la memoria del Resucitado, es la meta del evangelizador. Los miembros de la Familia Salesiana están invitados, inspirándose en cuánto vivió Don Bosco con sus jóvenes en Valdocco, a hacer de manera que los jóvenes amen a la Iglesia como madre de su fe, como lugar dónde crecer como hijos de Dios y donde encontrar la propia vocación y misión. El método de la evangelización El relato de Lucas indica las etapas esenciales del camino a recorrer en la educación a la fe de los jóvenes. El punto de partida está en ir al encuentro con Jesús con las propias desilusiones. Los dos discípulos se alejan de Jerusalén con un sentido de desilusión, de íntima frustración: nos pareció "que era él quién habría liberado Israel ". Hoy los jóvenes comparten con estos discípulos la frustración de sus sueños, el cansancio de la vida y el desengaño en el discipulado. Los jóvenes necesitan de quienes, representando a Jesús, se acerquen a sus problemas y a sus desalientos, de quienes compartiendo con ellos el camino y la fatiga sepan conversar con ellos, colocándose a su nivel, interesándose por aquello que les preocupa, asumiendo sus incertidumbres. La segunda etapa está dada por la escucha de Jesús. El conocer muchas cosas sobre Jesús no llevó a los discípulos a reconocerlo. Supieron tanto sobre él, pero no fueron capaces de verlo. Jesús tuvo que empeñarse a fondo para hacerles comprender lo acaecido a la luz de Dios. Para poder reconocerlo, tuvieron que dejarlo hablar. Renunciando a alimentar falsas esperanzas, los miembros de la Familia Salesiana están llamados a ayudar a los jóvenes a releer los acontecimientos de la vida a la luz de la palabra de Dios. La última etapa es acoger Jesús en la propia casa. Quedándose con los discípulos y partiendo con ellos el pan, Jesús se hace reconocer. Lo que Jesús hizo con el acompañamiento y la conversación se repite en el gesto eucarístico. La eucaristía caracteriza ya desde los primeros tiempos la comunidad eclesial. Por eso no puede haber una educación a la fe que no considere el encuentro sacramental con Cristo. Los sacramentos son aquellos "signos" que acompañan la vida de cada cristiano, dándole un profundo significado. Porqué evangelizar La urgencia de evangelizar nace de la pasión por la salvación de los otros, de la alegría de compartir la experiencia de plenitud de vida en Jesús. Quien ha encontrado al Señor, no puede estar en silencio: lo debe proclamar. Don Bosco asumió este llamado de Jesús ya desde el principio de su obra, llevando el evangelio a los jóvenes más pobres. El mismo decía, refiriéndose a los salesianos: "esta Sociedad en su principio fue un simple catecismo". Para que nuestra acción evangelizadora y misionera sea eficaz, es necesario repensar la pastoral. Ella tiene que estar centrada en Jesucristo. Su mensaje no puede estar separada de su persona, Él es la Palabra de Dios por excelencia! Requiere el testimonio de una comunidad evangelizada y evangelizadora. Pide que sea constantemente repensada la inseparable unión entre evangelización y educación, porque una garantiza la totalidad del anuncio, la otra la gradualidad de la propuesta. . Necesita una vigilante atención a los diversos contextos que hoy no son solamente geográficos. El secularismo, las migraciones, las nuevas formas de pobreza y violencia, el diálogo ecuménico, intereligioso e intercultural nos interpelan como evangelizadores. Finalmente, como nos viene solicitado del santo Padre, hace falta una particular atención a la familia, primer lugar de educación y evangelización. Los invito, por esto, a activar procesos bien dirigidos para favorecer una renovación de nuestra pastoral. El discípulo y apóstol don Miguel Rua El carisma salesiano, nacido de la misma misión de la Iglesia, ha suscitado el ejemplo y el testimonio de evangelizadores que con gran dedicación y pasión han llevado el Evangelio a los jóvenes. La celebración del primer centenario de la muerte del beato don Miguel Rúa, ha dado la oportunidad a don Chávez de re -proponer a la Familia Salesiana la figura del primer sucesor de Don Bosco como ejemplo de discípulo y apóstol. Al presentar a don Rúa, el Rector Mayor evidencia tres aspectos de aquel joven que entrando en la escuela de Don Bosco hizo a medias en todo con él. Creo que Pablo VI, en el día de la beatificación de don Rúa, lo ha definido de la mejor manera. En la homilía de la beatificación, el 29 de octubre de 1972, afirmó: ha sido fiel, por lo tanto el más humilde y además el más audaz hijo de Don Bosco". La suya ha sido una fidelidad fecunda. A la muerte de Don Bosco eran cerca de 770 salesianos, 280 novicios y 56 obras. En 1910, a la muerte de don Rúa, los salesianos eran 4000, 371 novicios y 387 obras. Multiplicó el impulso misionero y envió a los salesianos a Brasil, Ecuador, Mexíco, China, India, Egipto y Mozambique. La suya ha sido una fidelidad dinámica. En las cartas es clara la intención al pasar el tiempo y a las necesidades de la juventud, sin temor de dilatar la obra salesiana a nuevos campos. Para que los grupos de la Familia Salesiana vivan una fidelidad dinámica al carisma salesiano y a aquel de sus fundadores, el Rector Mayor indica, también este año en el comentario, algunas sugerencias para concretar el Aguinaldo del 2010. La exhortación es que, activando y haciendo funcionar siempre mejor los equipos locales e Inspectoriales de la Familia Salesiana, se reprograme la pastoral juvenil y se promuevan misiones juveniles en los mismos territorios. Don Chávez invita, de manera particular, a valorar las Exhortaciones apostólicas emitidas al final de los sínodos continentales para que, en sintonía con el camino de la Iglesia, sean localizadas las prioridades y las formas específicas de los propios contextos para la evangelización de los jóvenes. Conclusión En los últimos años he querido concluir el contenido del Aguinaldo con un cuento que sirviera como metáfora. Este año os confío en cambio un cuadro, un icono! Pintada por Sieger Koeder, párroco emérito de la Diócesis de Rottenburg-Stuttgart y amigo de los salesianos, esta imagen expresa toda la creatividad y la misión de Don Bosco que ha sido un gran evangelizador, señal del amor de Dios para los jóvenes. El autor representa, de modo original, a Don Bosco en los vestidos de un titiritero que, escondido detrás de un telón, representa la escena del abrazo entre el hijo pródigo y el padre misericordioso. La sonrisa de Don Bosco expresa la pasión y el entusiasmo que caracterizaron su apostolado; y la escena de la parábola representada recuerda como, su acción fue esencialmente catequística. Únicamente interesado en la salvación de sus almas contó, con su vida el gran amor de Dios Padre hacia los más pequeños. Entre el público entusiasta, constituido por niños y jóvenes, ha sido representado Don Bosco por segunda vez: él está entre ellos y los abraza cariñosamente, como hace el padre misericordioso en el espectáculo. Los jóvenes, impactados por lo que sucede sobre el escenario, experimentan al mismo tiempo el calor del abrazo del Padre misericordioso. Hay una figura, semi escondida entre el telón y Don Bosco titiritero, su rostro es oscuro, triste! Es el hermano mayor que no ha comprendido todavía el amor del Padre. Él mira a Don Bosco y parece atraído por su acción. El personaje tiene el vestido del mismo color que el hijo pródigo y el de un joven entre los brazos de Don Bosco. Es la síntesis de un recorrido que, de la tristeza y la pobreza llega a la alegría, gracias a la experiencia del amor de un padre. La colocación de la escena es interesante. El pintor ha representado la acción catequética de Don Bosco al aire libre, bajo el cielo, fuera de las paredes de la ciudad. Su acción estratégica ha sido ir por las calles y encontrar a los jóvenes allí donde ellos se encontraban. La escena representada por Don Bosco, el abrazo del padre, está colocada en la zona azul del cielo y expresa la visión transcendente que él daba a su acción de educación y salvación. No tenemos que olvidar el dinamismo vivido por él: estar con los jóvenes para llevarlos a Dios! stacchetto Escuchemos y recojamos el deseo de los niños y de los jóvenes, aquellos presentes en nuestras obras y, sobre todo los que todavía no nos conocen. Y a imitación de Don Rúa, como discípulos auténticos y apóstoles apasionados llevemos el Evangelio a los jóvenes. stacchetto