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Papúa Nueva Guinea – “Duc in Altum”. Monseñor Pánfilo reflexiona sobre sus años de servicio en el país
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22 Marzo 2021

(ANS - Port Moresby) - En 2020 Mons. Francesco Panfilo, SDB, concluyó sus funciones como obispo titular de Rabaul y administrador apostólico de Bougainville, ambas localidades ubicadas en Papúa Nueva Guinea (PNG). Antes de despedirse del país, durante las "buenas noches" a la comunidad salesiana de de Port Moresby recorrió su tinerario humano, salesiano y episcopal en el País.

A continuación presentamos el resumen de su reflexión. El texto completo está disponible en la página de ANS en inglés.

En enero de 1985 vine por primera vez a PNG para predicar un retiro a los salesianos locales. Luego, en 1987, me convertí en inspector del norte de Filipinas y como tal, visitaba PNG dos veces al año. En 1997, en cambio, fui nombrado Delegado Inspectorial para PNG por el entonces Inspector, padre Luciano Capelli (ahora Arzobispo de Gizo, en las Islas Salomón, Ndr). Al principio acabé un poco en crisis, ya que había estado sirviendo en Filipinas durante 32 años. Pero al final acepté y en mayo de ese año volví a PNG. Era mayo y en la fiesta de María Auxiliadora, escuché por primera vez el “Cantar de Galilea” que decía en el texto: “Dejo mis barcas a mi espalda; las dejo en las costas familiares; llevo mi corazón mar adentro; te sigo de nuevo, mi Señor”. Y pensé que el Señor me estaba hablando.

En 2001 el Nuncio me dijo: "El Santo Padre te ha nombrado obispo de Alotau". Espontáneamente le dije: "Será mejor que me tome un tiempo para pensarlo". Pero él respondió: "Eres salesiano, debes obedecer al Papa". Estábamos después de los esfuerzos del Jubileo del 2000, cuando Juan Pablo II insistió en que “no era el momento de sentarse, sino de remar mar adentro: Duc in Altum”, y elegí “Duc in Altum” como lema episcopal.

Más tarde me di cuenta de que mi lema era muy apropiado, porque mi diócesis en la provincia de Milne Bay tiene 240 mil kilómetros cuadrados, la mayor extensión de toda PNG, solo es agua e islas. A pesar de ello pude visitar todas las parroquias, algunas incluso dos veces al año.

Reflexionando, creo que tuve que convertirme en obispo para ser el misionero que soñaba cuando era un joven seminarista. Ir a lugares aislados, conocer gente fue una experiencia maravillosa. Como siempre, no faltaron los desafíos, pero estaba feliz en Alotau.

Luego, en enero de 2010, fui nombrado arzobispo coadjutor de Rabaul. Allí también dudé, pero el Papa quería que obedeciera. En este punto el "Cantar de Galilea" volvió a mi mente. Entonces, fui a y pasé 10 años, algunos de los cuales requirieron mucho empeño. He visitado todas las comunidades y pueblos. Disfruté cada momento y fui feliz; ahora es el momento de retirarme. Entretanto todo lo que el Señor quería que hiciera, lo realicé lo mejor que pude. Por ello a ustedes querría animarles para que hagan siempre la voluntad de Dios.

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