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Italia – Don Bosco, deudor de San Francisco de Sales: la relevancia educativa del pensamiento y el ejemplo del santo obispo de Ginebra
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08 Abril 2021

(ANS - Turín) - Sin la acción y la persona de Francisco de Sales, ¿habría existido alguna vez el Sistema Preventivo de Don Bosco? ¿Y por qué el Santo de la Juventud lo eligió como fuente de espiritualidad para la congregación que dio a luz? Más aún: “¿Fue Don Bosco un verdadero SALESiano?”. Ante estas preguntas ofrece una respuesta el padre Gianni Ghiglione, uno de los más grandes conocedores del pensamiento de San Francisco de Sales.

Para el padre Ghiglione algunas expresiones que encarnan el Sistema Preventivo, como: “Es necesario ganarse el corazón de los jóvenes”; "Para tener autoridad es necesario hacerse amar"; “Formemos buenos cristianos y ciudadanos honestos”, aunque broten del corazón de Don Bosco, partieron de la mente de San Francisco de Sales.

Estas raíces no quitan nada a la genialidad de Don Bosco, que supo traducir las intuiciones y las metodologías innovadoras convirtiéndolas en la piedra angular de su servicio a los jóvenes, especialmente a los que están más "en peligro". Y cuando es más necesario -como en este momento- afrontar la emergencia educativa, la búsqueda de esas raíces y su extensión nuestros días es un compromiso que es necesario asumir, en las casas salesianas y no solamente.

“Hay dos cosas hermosas e importantes que San Francisco de Sales todavía hoy nos puede enseñar” subraya el padre Ghiglione.

"La primera es el sentido de la amistad": de él encontramos amplias huellas en su biografía y precisas definiciones en sus cartas. “Cuando terminó sus estudios en París, para regresar a Annecy recorrió un camino de más de 300 kilómetros a pie, a caballo y en carruaje, junto a cuatro de sus compañeros de estudios con los que evidentemente tenía una relación muy estrecha... Sus escritos , sus cartas son una fuente de consideraciones y testimonios sobre la amistad” recuerda el padre Ghiglione.

También es un modelo para los jóvenes de hoy: “Ellos tienen tendencia a bajar la mirada, a inclinarse sobre el smartphone, en cambio deberían dirigir la mirada a los demás en un intercambio interpersonal”, explica el padre Ghiglione.

“La segunda, es el cuidado del carácter. Él no nació santo: tenía un temperamento orgulloso, dispuesto a actuar contra las personas adversas”. La mansedumbre comúnmente atribuida al santo obispo no fue expresión de su carácter, sino de una educación comprometida en este. El autocontrol, que mantenía en sus relaciones con los demás y en el desempeño de su ministerio pastoral, es parte de su ascetismo espiritual. Fue una educación permanente, no para la represión de los sentimientos, sino para su conversión en empatía hacia los demás.

La salesianidad es esto, y Don Bosco se volvió un abanderado de ella al engarzar el nombre de Francisco de Sales en el escudo de su 'estirpe' religiosa: "Un proyecto para la educación de los jóvenes que se ha extendido gradualmente a todo el mundo porque es obviamente válido en todas las latitudes, basado en los principios bien conocidos de cariño, razón y religión", reitera Don Ghiglione.

Finalmente, concluye satisfecho: "¡Nuestro método viene desde lejos y va lejos!"

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