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Líbano – Los salesianos probados por las dificultades, solidarios con el pueblo

19 Noviembre 2019

(ANS – Beirut) – A los cien años de la proclamación del Gran Líbano (1920) de sus confines geográficos e históricos, el país que era considerado la Suiza de Oriente Medio, está atravesando uno de los momentos más delicados y difíciles de su historia centenaria. Se trata de una crisis principalmente económica pero también social y política que ha llevado a la población a protestar y rebelarse contra sus dirigentes, al punto de pedir que toda la clase política se vaya. Algo inaudito en una sociedad fragmentada, en donde los líderes políticos que en algunos casos ex-señores de la interminable guerra civil (1975-1990), eran además alabados y seguidos ciegamente.

Desde hace un mes el país está viviendo un estado de revuelta que raya casi en la insurrección. Las manifestaciones hasta ahora fueron relativamente pacíficas y gestionadas a veces con creatividad, pero la impaciencia del pueblo de frente a la falta de respuestas por parte de los responsables y al continuo ganar tiempo mientas la crisis se agrava cada día más, está creciendo y ya se registran los primeros actos de violencia.

El país está prácticamente paralizado por el cierre con barricadas, de las principales arterias, el bloqueo de los ingresos a las oficinas públicas que impiden el acceso de los empleados, bancos, universidades y escuelas cerradas o abiertas por momentos. Estos fenómenos recientes se sobreponen en un substrato social y económico muy precario. El 30 por ciento de la población se encuentra en el límite de la pobreza; el país hospeda el mayor porcentaje de refugiados del mundo: casi un tercio de la población; los principales servicios sociales son vistosamente carentes; las infraestructuras son obsoletas...

En esta situación aumenta la fuga de jóvenes, muchos de los cuales altamente calificados, que buscan un trabajo o un futuro seguro y mejor.

En este contexto la presencia salesiana se concretiza en dos obras: el liceo profesional de Al Fidar, en la costa, que hospeda un poco más de 200 alumnos en diversas disciplinas: mecánica de automotores, electrónica, electricidad, informática, educación física y deporte, y arte gastronómico; y el oratorio-centro juvenil de El Houssoun, en la zona de montañas, junto con un centro de acogida.

Los salesianos se están esforzando para hacer funcionar el liceo profesional, situado en una zona sensible y afectada por las manifestaciones, sea a nivel educativo, sea a nivel económico, con una situación que en este último aspecto, se agrava cada día más.

El oratorio situado en cambio en una zona relativamente tranquila, funciona por ahora regularmente todos los sábados, recibiendo a jóvenes libaneses principalmente cristianos. La misión salesiana se ocupa también de los refugiados sirios e iraquíes, la mayor parte residentes en Beirut, centro de la revolución.

Profundamente solidarios con el pueblo que sufre, los salesianos están involucrados en este esfuerzo económico para seguir adelante, porque los recursos desde hace tiempo se han debilitado y siguen disminuyendo, con el peligro de verse embestidos en una crisis económica.

Fuertes gracias al espíritu de Don Bosco, los salesianos siguen con su presencia, calificándose como operadores de paz y sembradores de esperanza.

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