Una “cascada de gracia”
Desde el gran escenario rojo, blanco y dorado, ubicado en el corazón de Tor Vergata, la mirada del papa León se extiende al mundo entero, representado por el microcosmos de rostros y almas reunidos en la explanada romana para el Jubileo de los Jóvenes. Con los muchachos de todas las edades y países, el Pontífice ha compartido la Vigilia y celebrado la misa. Luego, recita el Ángelus y concede la bendición final, como sello de lo que se preanunciaba –y así se ha confirmado– como el evento más imponente y participado de todo el Año Santo. “¡Ha sido una cascada de gracia para la Iglesia y para el mundo entero! Y lo ha sido gracias a la participación de cada uno de ustedes. Por eso quiero agradecerles uno por uno, con todo el corazón”, afirma.
El consuelo del papa a quienes sufren
Como ya en la Vigilia, León XIV quiere recordar una vez más a María y Pascale, “las dos jóvenes peregrinas, una española y la otra egipcia, que nos han dejado en estos días”. Y también son palabras de consuelo y aliento las que el papa, en inglés, dirige a todos los muchachos que viven bajo el ruido de las bombas, en el temor a los ataques, en el horror de la pérdida y la destrucción. “Estamos con los jóvenes de Gaza, estamos con los jóvenes de Ucrania, con los de toda tierra ensangrentada por la guerra”, afirma sin rodeos.
El mundo nuevo con Cristo y la invitación a Seúl
De hecho, al ver tanto mal, León lanza un claro llamado: “Mis jóvenes hermanos y hermanas, ustedes son el signo de que un mundo distinto es posible: un mundo de fraternidad y amistad, donde los conflictos no se resuelven con armas sino con el diálogo”. “¡Sí, con Cristo es posible! Con su amor, con su perdón, con la fuerza de su Espíritu”.
Por eso renueva ya la invitación y convoca a todos los jóvenes a la cita en Seúl, capital de Corea del Sur, para la Jornada Mundial de la Juventud 2027. “¡Tengan valor: yo he vencido al mundo! (Jn 16,33)” será el tema de la Jornada. “Precisamente la esperanza que habita en nuestros corazones nos da la fuerza para anunciar la victoria de Cristo resucitado sobre el mal y sobre la muerte; y de esto ustedes, jóvenes peregrinos de esperanza, serán testigos hasta los confines de la tierra”, exhorta el Pontífice, antes de reiterar: “¡sigamos soñando juntos, esperando juntos!”.
Un pensamiento para quienes no pudieron participar y una misión para los jóvenes
Antes de realizar una última vuelta en papamóvil para saludar a la mayor cantidad posible de jóvenes, el Santo Padre dedica un pensamiento a los muchos jóvenes que no pudieron participar: “En muchos países donde era imposible salir, hay lugares donde los jóvenes no han podido venir por razones que conocemos”.
Por eso, la conclusión es un nuevo llamado del Pontífice a los jóvenes presentes en Roma: “Ustedes son sal de la tierra, luz del mundo, y lleven este saludo a todos sus amigos, a todos los jóvenes que necesitan un mensaje de esperanza. ¡Gracias a todos ustedes y buen viaje!”
Fuente: Vatican News
