En su carta, el Rector Mayor anuncia la creación del Centro de Alta Formación Salesiana en el Colle Don Bosco, cuna del carisma salesiano. Haciéndo eco a la llamada presentada al final del 29º Capítulo General – «conocer a Don Bosco para amarlo verdaderamente» – el nuevo Centro tiene como objetivo promover una formación más profunda, sistemática y académicamente fundamentada en la espiritualidad, la pedagogía y la pastoral juvenil salesiana. Supone un paso decisivo del simple conocimiento de los lugares salesianos hacia una profunda inmersión en su riqueza espiritual y carismática.
En una época caracterizada por rápidos cambios culturales, sociales y científicos, la Congregación reconoce que la auténtica fidelidad a Don Bosco no puede reducirse únicamente a la memoria o la devoción. Requiere un estudio serio, una reflexión compartida y una formación continua capaz de interpretar el presente a la luz de los orígenes. Por lo tanto, el Centro coordinará y reforzará las iniciativas de formación que ya están floreciendo en diversas partes del mundo, ofreciéndoles mayor unidad, estructura y profundidad. De este modo, promoverá un diálogo fecundo entre la fe y la cultura, entre la inspiración fundacional y las necesidades urgentes de los jóvenes de hoy, especialmente los más pobres y vulnerables.
Más que un proyecto académico, el Centro de Alta Formación Salesiana representa una elección estratégica y profética. Situado en los «lugares santos salesianos» y respaldado por la Universidad Pontificia Salesiana, ofrecerá oportunidades de formación de alto nivel, incluso con reconocimiento académico, para que el carisma pueda seguir creciendo en vitalidad y relevancia. Se trata de un retorno a los orígenes, no por nostalgia, sino para obtener nueva energía para la misión.
Al anunciar esta iniciativa, el Rector Mayor comparte más que una decisión programática; comparte una visión llena de esperanza. El sueño es que cada salesiano y cada miembro de la Familia Salesiana pueda redescubrir el Colle Don Bosco no solo como un lugar para visitar, sino como una fuente viva de la que beber profundamente de nuestras raíces. Desde esa fuente de los orígenes, donde el corazón de Don Bosco sigue hablando, se invita a la Congregación a renovar su identidad, a fortalecer su comunión y a seguir adelante con valentía, para que el carisma siga siendo un don vivo del Espíritu para los jóvenes de hoy y de mañana.
