Piénsese en todos sus demás escritos relacionados con la historia bíblica, como Manera fácil para aprender la Historia Sagrada, publicado por primera vez en 1850; la Vida de San Pedro, publicada en enero de 1857 como fascículo de las "Lecturas Católicas"; la Vida de San Pablo, publicada en el mes de abril del mismo año como fascículo de las "Lecturas Católicas"; la Vida de San José, publicada en el fascículo de las "Lecturas Católicas" de marzo de mil ochocientos sesenta y siete; etc.
Don Bosco luego guardaba como señaladores en su Breviario máximas de la Sagrada Escritura e hizo también pintar sobre las paredes del pórtico de Valdocco sentencias de la Sagrada Escritura.
Desde 1853, además, quiso que sus clérigos estudiantes de filosofía y de teología estudiaran cada semana diez versículos del Nuevo Testamento y lo recitaran literalmente en la mañana del jueves.
En la inauguración del curso, todos los clérigos tenían en la mano el volumen de la Biblia Vulgata latina y lo tenían abierto en las primeras líneas del Evangelio de San Mateo. Pero Don Bosco, recitada la oración, comenzó a decir en latín el versículo 18 del capítulo 16 de Mateo: "Et ego dico tibi quia tu es Petrus, et super hanc petram aedificabo ecclesiam meam, et portae inferi non praevalebunt adversus eam": Y yo te digo: Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Quería precisamente que sus hijos tuvieran siempre en la mente y en el corazón esta evangélica verdad.
Fuente: Boletín Salesiano OnLine
