Nacido el 21 de octubre de 1951, profesó los votos perpetuos el 24 de mayo de 1981 y fue ordenado sacerdote el 2 de junio de 1985. Posteriormente fue ordenado obispo de Kuzhithurai el 24 de febrero de 2015, dirigiendo la diócesis hasta 2021.
La misa de exequias se celebró el 24 de marzo en el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, en Perambur, Chennai. La misa fúnebre tendrá lugar el 25 de marzo de 2026 a las 15:00 en la Catedral de la Santísima Trinidad, en Thirithuvapuram, Kuzhithurai.
Una vida enteramente dedicada a Dios y a los jóvenes
La vida del obispo Jerome se caracterizó por una fe profunda, un celo pastoral y una dedicación inquebrantable a la misión salesiana. Tras obtener la licenciatura en Ciencias de la Educación en la Universidad Pontificia Salesiana (UPS) de Roma (1985-1987), desempeñó diversos cargos educativos y pastorales en todo Tamil Nadu.
Fue vicerrector y decano de estudios en Vellakinar, director en el «DB Tirupattur» y en Pallithammam, ecónomo y vicario de la casa en Trichy, y posteriormente director en «St. Mary’s», en Chennai. Además, dirigió las iniciativas «Kalvisolai» en Tirupattur y Ennore, demostrando un fuerte compromiso con la labor de sensibilización educativa.
Su corazón, sin embargo, se sentía especialmente atraído por las comunidades rurales y marginadas. De hecho, de 2005 a 2010 prestó servicio en Thalavadi, primero como director y luego como rector, reforzando el compromiso misionero entre los pobres y las poblaciones tribales. Su labor pionera en zonas desfavorecidas, entre ellas Kadambur y Thalavadi, reflejaba su amor preferencial por los más abandonados.
De 2010 a 2015 fue director y maestro de novicios en Yelagiri (Idaya Deepam), donde acompañó a los jóvenes salesianos en sus años de formación. Muchos lo recuerdan como un formador amable y alentador, una presencia paterna que siempre buscaba tranquilizar más que corregir con dureza. Sus coloquios personales mensuales con los novicios se caracterizaban por la amabilidad, la paciencia y la capacidad de reconocer y cultivar la bondad de cada individuo.
Pastor de Kuzhithurai
Nombrado obispo de Kuzhithurai en 2015, monseñor Jerome guió la diócesis con humildad, sencillez y un corazón pastoral cercano a la gente. Era conocido por su disponibilidad, su profunda vida de oración y su compromiso compasivo, especialmente hacia las familias en dificultades y las comunidades de las aldeas remotas. Su ministerio episcopal unía profundidad espiritual y compromiso social, ya que permanecía atento a los sufrimientos de su rebaño.
Incluso como obispo, conservó la sencillez y la fraternidad de un verdadero hijo de Don Bosco: accesible, sereno y profundamente arraigado en la oración.
Un hombre de oración, música y compasión
El obispo Jerome era ampliamente admirado por su santidad personal y su vida interior. La oración ocupaba el centro de su ritmo diario y su desapego de las preocupaciones materiales era evidente para todos los que lo conocían. Su vida daba testimonio de la primacía de Dios y del espíritu salesiano de amorosa bondad.
Dotado de talento musical, compuso himnos y cantos litúrgicos que siguen enriqueciendo las celebraciones en las comunidades salesianas. La música era para él tanto oración como instrumento pastoral: una expresión de alegría y de fe.
En los últimos años, especialmente tras concluir su ministerio episcopal, sirvió con discreción como confesor en St. Bede’s (Chennai) y en Becchi (Kavaraipettai), y luego como director espiritual en la Casa Inspectorial de Kilpauk, Chennai (2023–2026). Incluso en medio de la fragilidad física y el sufrimiento prolongado, irradiaba paz y esperanza, ofreciendo un silencioso testimonio de fe.
Gratitud y oración
La Inspectoría Salesiana de Chennai expresa su sincera gratitud a todos aquellos que cuidaron del obispo Jerome en sus últimos días, incluidas las Hermanitas de los Pobres, el personal sanitario y los hermanos que le acompañaron.
Con su fallecimiento, la Iglesia de Tamil Nadu y la Congregación Salesiana pierden a un pastor bondadoso, un sabio formador, un misionero compasivo y un humilde servidor de Dios. Su vida sigue siendo un ejemplo luminoso de fidelidad, bondad y dedicación total a los jóvenes y a los pobres. Que el Buen Pastor, a quien sirvió con tanta fidelidad, lo acoja en la paz eterna.
