La actividad tuvo lugar en la sala multimedia del Centro Juvenil. En su presentación, el ponente recordó que esta iniciativa se inscribe en la dinámica nacional de sensibilización para la protección del medio ambiente, pero también en la visión salesiana de la ecología integral, que considera la Creación como un don que hay que proteger y transmitir. En un momento en que los efectos de los cambios climáticos y de la degradación de los ecosistemas se hacen cada vez más evidentes, aumento de las temperaturas, desequilibrio de las estaciones, erosión del suelo, desprendimientos de tierra, deforestación y contaminación por plásticos, los jóvenes están llamados a convertirse en actores responsables de la transformación social.
Por ello, subrayó que, según el espíritu de Don Bosco, educar a los jóvenes significa ayudarles a amar la vida, respetar a los demás y cuidar del medio ambiente, comprendiendo que la crisis ecológica es también una crisis humana y moral. Los estudiantes fueron, por tanto, invitados a considerar la protección de la naturaleza como un deber cívico, pero también como un valor educativo y ético.
Los árboles, aliados indispensables para la vida
Se dedicó particular atención al papel de los árboles en el equilibrio ecológico. Presentados como verdaderos aliados para la vida, los árboles desempeñan un papel esencial en la producción de oxígeno, en la absorción del dióxido de carbono, en la protección del suelo frente a la erosión y en la mejora de la calidad de vida.
Ante las amenazas que pesan sobre los bosques congoleños, tala abusiva, producción anárquica de carbón vegetal, los estudiantes fueron sensibilizados sobre la importancia de actuar de forma responsable. Plantar un árbol y cuidarlo se presentó como un gesto sencillo pero profundamente educativo, que traduce el compromiso concreto de los jóvenes por la salvaguardia de la Casa Común.
La ecología, una responsabilidad cotidiana
Raphaël Bukoko señaló después que la ecología no se limita a los discursos o a las grandes decisiones internacionales, sino que comienza con gestos cotidianos: uso responsable de los residuos, reducción de los desechos plásticos, participación en acciones de limpieza, compromiso en clubes escolares ecológicos e implicación en campañas de reforestación.
«En la dinámica del Sistema Preventivo, estas acciones permiten a los jóvenes convertirse en ciudadanos responsables, capaces de actuar positivamente sobre su entorno de vida, en un espíritu de solidaridad y respeto por la Creación», manifestó el ponente.
De las palabras a los hechos: un gesto ecológico concreto
Al término de la conferencia, los estudiantes realizaron un gesto ecológico concreto plantando simbólicamente tres árboles dentro del centro, uno de ellos frutal. Este gesto permitió unir la teoría a la acción.
Con esta iniciativa, los estudiantes concretaron las enseñanzas recibidas y se comprometieron a convertirse en verdaderos custodios de la naturaleza, contribuyendo así al embellecimiento, la sostenibilidad y la protección de su entorno escolar, encarnando al mismo tiempo los valores de la ecología integral promovidos por la educación salesiana.
JAMBO VIJANA,
Revista de la AFC-EST
