“Sean discretos e invisibles, siempre disponibles y acogedores con todos los peregrinos que llegarán a nuestras casas, listos para cualquier necesidad”. Este fue el mensaje recibido en la primera “buenas noches salesiana” por los voluntarios del Jubileo que estos días están prestando servicio en las casas salesianas de Roma: el centro Don Bosco, la casa Pío XI, el Borgo Ragazzi Don Bosco, la obra Santa María de la Esperanza, el Sagrado Corazón y otras más.
Los voluntarios de las casas salesianas llegaron a Roma con algunos días de antelación, para un poco de formación y ambientación: el jueves 25, los cerca de cien voluntarios iniciaron los tres días de preparación y oración todos juntos en la casa de las Hijas de María Auxiliadora en Cinecittà, con el agregado de una peregrinación a la Basílica del Sagrado Corazón y una visita reservada para ellos al nuevo Museo Casa Don Bosco de la sede de Roma. El encuentro con el Rector Mayor, padre Fabio Attard, fue un motivo más para desempeñar su tarea, conscientes de aportar cada uno su contribución.
Luego, ya desde la tarde del domingo 27, los voluntarios estuvieron listos para acoger a los primeros peregrinos que llegaban para la semana jubilar.
Entre los muchos jóvenes activos como voluntarios para este Jubileo de los Jóvenes está también Antonio Cini, SDB, joven salesiano en formación de la Circunscripción de Italia Central (ICC), quien compartió un testimonio interesante sobre lo que está viviendo estos días y el significado profundo de la experiencia.
“El lunes por la mañana me impresionó mucho ver a tantos jóvenes que llegaban con sus grupos. Estaban cansados, pero con muchas ganas de vivir estos días plenamente, entre las visitas a las distintas iglesias y bellezas artísticas de Roma, la escucha de las catequesis y las diversas celebraciones. Es muy bonito que en este servicio estemos implicados muchos de la Familia Salesiana, desde los SDB hasta las HMA, desde los jóvenes animadores hasta los Cooperadores junto a sus hijos” comentó, también él activo estos días como voluntario.
Para mí esto es muy significativo: poder vivir esta experiencia con personas provenientes de casas salesianas de toda Italia, con las cuales comparto el mismo carisma y la misma misión en la vida, aunque con formas de vida diferentes… Estos primeros días, además, ha sido muy significativos no solo por las tareas realizadas para garantizar el mejor recibimiento, sino también de muchos encuentros con viejos y nuevos conocidos.
Lamentablemente, no logramos participar en los eventos que la semana nos ofrece junto a los jóvenes de nuestras casas, ni todos estamos a menudo en primera línea en los diversos encargos. Esto me recuerda que el verdadero servicio para el bien de los demás es precisamente así: humilde, escondido, sin pretensiones ni reflectores, pero principalmente por el bien de los otros, y eso es muy bueno para mi crecimiento personal. También la vigilia con todos los jóvenes del Movimiento Juvenil Salesiano de todo el mundo, que concluyó la jornada del miércoles, me conmovió mucho: muchos jóvenes, adultos, salesianos e Hijas de María Auxiliadora de varias casas de Italia contribuyeron para regalar una velada divertida y al mismo tiempo profunda a todos nosotros.
De verdad, como luego subrayaron el Rector Mayor y la Madre General en la buenas noches final, los jóvenes son nuestra esperanza y el coraje para el futuro, si juntos tomamos decisiones valientes guiados por el Buen Dios.
