“Durante la novena a Don Bosco, mientras llevábamos su reliquia a las aldeas, un profesor de la escuela secundaria se acercó a nosotros preguntando cómo hacerse Salesiano Cooperador – contó el coadjutor Paulus Bataona –. Ha sido un don de Don Bosco para nosotros, porque nunca habíamos hablado a nadie de los Salesianos Cooperadores”, añadió.
Los salesianos se alegraron por este interés, pero también esperaron un poco para ver si tal entusiasmo era algo pasajero y transitorio. Pero no fue así. Es más, otras personas expresaron el deseo de convertirse en Salesianos Cooperadores. “En estos últimos tres meses hemos decidido dedicar tiempo a ‘estar con la gente’ – explicó el padre Maravilla –. Hemos visitado las aldeas, interactuado con las personas y escuchado atentamente sus expectativas, para comprender mejor el contexto socio-pastoral, que para nosotros era nuevo. A la pregunta sobre por qué querían hacerse Salesianos Cooperadores, la respuesta común es que conocieron a Don Bosco y a los salesianos y se sintieron atraídos por la forma en que nos relacionamos con los jóvenes y con la gente”.
“Este primer grupo de aspirantes – explicó además el tercer misionero salesiano en Vanuatu, padre Moïse Paluku – nos da mucha esperanza porque estamos experimentando cómo el carisma de Don Bosco está echando raíces en este nuevo país. En tan poco tiempo, la expresión del carisma de Don Bosco se está componiendo gradualmente. Este inicio de la formación de los primeros aspirantes a Salesianos Cooperadores ofrece un sólido arraigo al carisma y a la misión de Don Bosco, que no están ligados ni identificados con personalidades individuales”.
“Al principio estaba preocupado porque teníamos pocos recursos, a veces faltaban incluso algunas cosas esenciales. Pero la gente no solo nos acogió, nos abrazó literalmente con todo el corazón, haciéndonos sentir como si lleváramos aquí desde hace mucho tiempo. En su sencillez siguen viniendo y trayéndonos alimentos de sus propios huertos para recordarnos que están con nosotros. Todo esto ha sucedido porque han conocido a Don Bosco y se han sentido atraídos por su misión y por su carisma”, añadió aún el padre Maravilla.
“Este primer grupo de aspirantes a Salesianos Cooperadores – concluyó el director de la misión – es solo uno de los muchos signos sencillos que hemos leído con los ojos de la fe para recordarnos que el mismo Don Bosco está realmente avanzando para realizar su sueño misionero en Oceanía, donde vio multitudes de jóvenes gritar: ‘Venid en nuestra ayuda’”.
