Myanmar – El cardenal Bo, SDB: “Alto al fuego para la entrega de ayuda. Nuestra gente ha sufrido mucho, ahora la paz”

Foto ©: SIR

(ANS – Yangon) – Apenas supo del desastroso terremoto que golpeó a su país, Myanmar, el 28 de marzo, el cardenal Charles Maung Bo, salesiano de Don Bosco y arzobispo de Yangon, al frente de la pequeña minoría católica (el 1% de la población), pidió un alto al fuego a la junta militar —que gobierna el país desde el golpe de Estado de 2021— para facilitar la entrega de ayuda humanitaria. “Estoy feliz de que algo en esta dirección esté ocurriendo. Hoy exhorto a todos a dar una oportunidad a la paz. Nuestra gente ha sufrido mucho. La paz es posible, la paz es el único camino”, afirma.

El miércoles 2 de abril, las autoridades de Myanmar anunciaron una tregua de tres semanas para facilitar las operaciones de búsqueda y rescate. Sin embargo, según las últimas noticias, aún se han producido enfrentamientos entre las fuerzas leales y los grupos rebeldes, y la junta militar ha llevado a cabo varias operaciones nocturnas en la región de Sagaing.

El último balance oficial contabiliza más de tres mil muertos y más de cuatro mil quinientos heridos a causa del sismo. Por su parte, la Iglesia católica, a través de su Cáritas, que aquí se llama “Karuna Myanmar Social Services” (KMSS), se activó de inmediato.

¿Cómo está ayudando la Iglesia católica del Myanmar a las personas afectadas por el terremoto?

La Iglesia católica, con su vasta red de parroquias y diócesis, se encuentra en una posición única para asistir en los esfuerzos de socorro. Inmediatamente después del terremoto emití una declaración exhortando a todas las partes en conflicto a declarar un alto a las hostilidades para facilitar un acceso humanitario sin obstáculos.

Entonces establecimos un protocolo de respuesta a emergencias titulado “Merci” (Myanmar Earthquake Response Church Initiative). La diócesis de Mandalay será la primera en recibir asistencia, seguida por las demás diócesis afectadas. La distribución de la ayuda seguirá principios humanitarios rigurosos. Los planes iniciales prevén:

  • asistencia a la comunidad, movilizando las redes locales para difundir información y ofrecer apoyo emocional, y utilizando las estructuras de la Iglesia como refugios temporales para las personas desplazadas;
  • la distribución de alimentos, la provisión de atención médica en clínicas gestionadas por la Iglesia o a través de unidades móviles;
  • finalmente, el acompañamiento psicoespiritual pastoral a través de religiosas católicas.

Su presencia entre los sobrevivientes fomenta la resiliencia, ofreciendo consuelo en medio de la desesperación. La red KMSS puede fortalecer estos esfuerzos coordinando las operaciones de socorro entre las diócesis, al tiempo que promueve la construcción de la paz en las zonas en conflicto.

¿Cuáles son las necesidades prioritarias en este momento?

Comida, agua y más agua, refugios y medicamentos para cientos de personas heridas por el terremoto. Necesitan que otras personas estén disponibles para cargar con su dolor y llorar junto a ellas.

Una nación traumatizada vuelve a estar herida. Necesitan lágrimas y un hombro sobre el cual llorar, hasta que se sequen las presas de la desesperación.

¿Está entrando ayuda humanitaria desde el extranjero? ¿Qué noticias tienen?

Creemos que la fragilidad humana unirá a todos y ayudará a eliminar el odio recíproco. He exhortado a todos a observar el cese de hostilidades durante las necesidades urgentes de nuestra gente. Hay que recordar que el país ya tiene más de tres millones de desplazados internos causados por el conflicto.

El terremoto ha destruido la vida de otro millón de personas. Directa e indirectamente, casi quince millones de personas están involucradas.

La compasión es una religión común en tiempos de gran desastre. Sé que hay violaciones del alto al fuego. Durante la reunión de la ASEAN se alcanzó algún acuerdo y oramos para que el alto al fuego se mantenga.

¿Qué está haciendo la junta militar para ayudar a la población?

Han hecho un llamado a la comunidad internacional por ayuda. Han permitido que muchos países se pongan del lado de la población, esto es un paso positivo. Parece que han aceptado el alto al fuego, al menos por un mes. Son señales positivas.

Pero pedimos que la respuesta definitiva para la recuperación total de la población sea una paz fundada en la justicia.

Después de este devastador desastre natural, Myanmar puede tomar un camino que lleve a la paz y a la reconciliación.

¿Días atrás usted envió un mensaje para pedir el alto al fuego, cuál es su llamado hoy?

Sí. Pedí el cese de hostilidades para facilitar la entrega ininterrumpida de la ayuda humanitaria. Estoy feliz de que algo en esta dirección esté ocurriendo. Hoy exhorto a todos a dar una oportunidad a la paz. Nuestra gente ha sufrido mucho. La paz es posible, la paz es el único camino.

Patrizia Caiffa

Fuente: SIR

InfoANS

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