Las revoluciones siempre empiezan desde abajo, y una de ellas ahora está marcando el camino: la que se puso en marcha para responder a la falta estructural de operarios cualificados por iniciativa de Lindo Aldrovandi, fundador y administrador delegado de Renner, empresa de pinturas para madera, metal y plástico con sede en Minerbio, cerca de Bolonia, con cuatrocientos empleados, de los cuales ciento sesenta en los departamentos de producción, y 183 millones de euros de facturación en 2024.
“Nos escribió también el presidente de Confindustria, Emanuele Orsini – relata Aldrovandi – señalándonos como ejemplo. No queremos hacer beneficencia. Esto es negocio: las empresas necesitan personal y quienes llegan de otros países necesitan estabilidad. Se trata de una ecuación racional, no asistencial”.
“Invertir en proyectos como este – confirmó el presidente de Confindustria, Emanuele Orsini, en una carta enviada al empresario Aldrovandi – significa contribuir no solo al bienestar de los propios recursos humanos, sino también al desarrollo de una cultura empresarial atenta y responsable. Su visión empresarial es un ejemplo concreto de cómo la industria puede ser un motor de cambio positivo para la sociedad”.
El proyecto Renner nació el año pasado en colaboración con la Obra Salesiana de Castel de Britti, en las colinas boloñesas, uno de los tres centros emiliano-romañoles de la red CNOS-FAP, históricamente activos en la acogida y formación de menores extranjeros no acompañados.
El proyecto piloto prevé un doble enfoque: un recorrido formativo de treinta y dos semanas financiado por Renner para doce jóvenes, y un programa de inserción habitacional dedicado a los ex menores no acompañados ya formados por los salesianos. “Hemos reformado un inmueble de nuestra propiedad, invirtiendo cerca de trescientos mil euros para crear ocho alojamientos – precisó Aldrovandi –. Están reservados exclusivamente a jóvenes seleccionados por los salesianos, que firman un pacto de transición habitacional de una duración de tres años.”
Los dos primeros inquilinos son Suleyman, llegado en patera desde Gambia, y Bassirou, de Guinea. En breve se sumará un tercer joven procedente de Nigeria. El alquiler mensual es simbólico: ciento cincuenta euros el primer año, ciento setenta el segundo, doscientos el tercero, abonados íntegramente al instituto salesiano y destinados a financiar becas de estudio. “Nos parecía poco ético pedir un alquiler a chicos en dificultad – admitió Aldrovandi –. Pero fue justamente Carlo Caleffi, laico, director del CFP salesiano de Castel de’ Britti, quien nos convenció: hay que educar para la autonomía, no reemplazar la realidad.”
Actualmente, en Renner los trabajadores extranjeros representan cerca del 7% y el proyecto habitacional aún está en fase inicial. “Pero el impacto ha sido positivo – dijo Aldrovandi –. El entusiasmo de estos chicos ha traído energía a los departamentos. Y gracias a la experiencia de los salesianos podemos contar con inserciones bien estructuradas, sin improvisaciones.”
El proyecto formativo de Renner y Cnos-Fap está abierto a todos, incluidos los italianos. Pero en la primera selección, según refirió Aldrovandi, “no se presentó ningún italiano. Es un dato que debe hacer reflexionar. De ahí nace nuestra orientación: no es una elección ideológica, es una necesidad industrial.”
El itinerario formativo abarca todas las áreas de la empresa, desde la logística hasta la producción, con especial atención a la seguridad y a la ciudadanía. El objetivo es transformar las prácticas en contratos. Los chicos son acompañados tanto en el aula como en la empresa, y los resultados ya son visibles.
“La parte educativa es fundamental – explicó Caleffi –. No somos una agencia de empleo temporal, no cobramos por esto. Nuestro objetivo es dar una vida feliz a estos chicos. Por eso los seleccionamos con cuidado, los acompañamos también después de ser contratados y nos ocupamos de la convivencia. Poner a ocho jóvenes de países distintos a convivir de inmediato habría sido un error. Hemos optado por una inserción gradual.”
El modelo Renner ya ha despertado el interés de otras empresas de Emilia. Una empresa de Ozzano ha alquilado un apartamento para usarlo como residencia, y dos diócesis – entre ellas la de Piacenza – han contactado con el centro salesiano para activar colaboraciones similares.
“Nuestro deseo – concluyó Caleffi – es que el proyecto se convierta en un sistema, con la colaboración entre lo privado y la formación profesional. Las empresas tienen un potencial que el sector público no tiene, pueden marcar la diferencia.”
Ilaria Visentini
Fuente: Il Sole 24 Ore
