Habilidades para la vida como la buena comunicación, la resiliencia, el trabajo en equipo y el liderazgo son el núcleo del éxito en el sector de la Formación Profesional, y no solo. Estas permiten transformar el conocimiento en acción, ayudando a los jóvenes no solo a encontrar un empleo, sino a construir una vida significativa y digna.
Los temas abordados durante el curso incluyeron: desarrollo personal y profesional, comunicación eficaz y habilidades interpersonales, liderazgo, trabajo en equipo, colaboración, resolución de problemas, pensamiento crítico, toma de decisiones, inteligencia emocional, resolución de conflictos, ética laboral y adaptabilidad profesional. Las sesiones utilizaron una metodología dinámica que combinó presentaciones en PowerPoint, discusiones en grupo, lluvia de ideas, intercambio de experiencias reales y juegos formativos interactivos.
En su discurso de apertura, el padre Maximus Okoro, director de Don Bosco Tech Africa, recordó a los participantes que ellos no eran simplemente asistentes a un curso; eran más bien multiplicadores, encargados de la misión de transformar las vidas de los jóvenes que les han sido confiados. Subrayando el poder de las habilidades para la vida, observó que estas no son solo técnicas, sino “el aliento que transforma el conocimiento en sabiduría y la formación en transformación”. “A través de las habilidades para la vida, transmitimos vida al prójimo, despertamos el potencial de los jóvenes, inspiramos resiliencia y encendemos esperanza”, afirmó.
Uno de los participantes, Justin Kasongo, en nombre de todos, expresó que la formación recibida ofreció herramientas valiosas para la comunicación, la inteligencia emocional, la gestión del estrés y la toma de decisiones, habilidades que ahora se sienten dispuestos a compartir con los formadores de la Formación Profesional y con los jóvenes. Elogió el espíritu de colaboración y apoyo mutuo que caracterizó las sesiones y afirmó que la experiencia fortaleció su confianza y su visión del futuro. “El impacto de este curso irá mucho más allá de nosotros: modelará nuestro trabajo, nuestras relaciones y la vida de los jóvenes a quienes servimos”, dijo.
En su discurso de clausura, el señor Njuguna recordó a los participantes que su misión no termina con la conclusión del curso, sino que verdaderamente comienza cuando regresen a sus respectivos países e instituciones. Los exhortó, por tanto, a modelar los valores que desean inculcar y a integrar las habilidades para la vida en cada lección, laboratorio e interacción. Subrayó que las habilidades para la vida son el puente entre la competencia técnica y el crecimiento personal y que a través de ellas los formadores pueden transformar a los aprendices en ciudadanos éticamente formados, emocionalmente inteligentes y socialmente responsables. “Dejen que sus centros se conviertan en espacios donde las habilidades se encuentren con el carácter y el aprendizaje esté anclado en la excelencia, la fe y la motivación”, concluyó, animando a los participantes/multiplicadores a llevar adelante la misión recibida con colaboración, creatividad y una profunda conciencia de su vocación.
El curso, parte del Programa Global, fue financiado por el Ministerio Federal de Cooperación y Desarrollo Económico (BMZ) de Alemania, a través de la organización Don Bosco Mondo de Bonn.
